jueves, 22 de enero de 2015

Erase ese tiempo

     Este era el primer día. Un experimento de vida, de circunstancias, ver que era real, y cuanto de su corazón me pertenecía, ya que del mio la gran parte.
     Sería una prueba a su vez para mi, para aquella alma infatigable y obsesiva, que ya no sabe que desea, pero sabe que desea.
     Los últimos días eran ya intolerables, me sentía ajeno a su vida, a su sentimiento, a su existencia, por eso desaparecería, para dejarlo meditar, y que de su alma surgiera la realidad del sentimiento.
     Hoy esperaría su mensaje de amor, al menos un señal de vida si la primera no era posible. 
     La muerte del alma era algo que había ya experimentado muchas veces, y esta pensé sería eterna de ser así.
     Levanté la mirada y reflejado en el espejo mi imagen, un sentimiento de lástima por mi arremetió con un izquierdazo el poco autoestima que quedaba en mi frágil ser

- Hoy sería diferente.
- ¿Que te hace pensar eso?
- Porque me siento diferente, no bien, pero en estado de cambio
- ¿Y pensas que eso es real? Solo es un alto en tu mente, lo sabes, solo que no deseas admitirlo.
- Jajaja... estas confundido, crees conocerme pero la gente cambia.
- Nadie habla de la inexistencia del cambio, sino que este no siempre indica mejora alguna.
- Creo eres más parte del problema que de la solución.
- ¿De que hablas? ¿Estas bien?
- Mejor que nunca obsesión, estoy en pleno cambio, y lo vas a comprobar; deberías tener miedo.
- ¿Yo? No me hagas reír, soy una gran parte de tu mente, vos me tenés miedo, y por eso estas así, admitilo, no hay mucho que puedas hacer, soy parte de ti, y la parte más obstinada.
- Estas perdiendo tu magia, estas perdiéndote, ya verás, solo espera.

    


sábado, 10 de enero de 2015

Encontrándome

     Estabas sentado en la esquina de mi cama, tu cama, nuestra cama, ya no se como llamarla, hablaste, pero yo sin comprenderte asentía constantemente, repitiendo las últimas palabras de tus enmarañadas frases en forma de pregunta, con la intención de que te sintieras interesante.
     Salí de la habitación más temprano de lo habitual, tu compañía generaba en mí una horrible desconfianza, como si yo supiera que estabas tramando hacer algo contra mi,
     Nada tenía sentido, la negatividad que en mi mente se generaba estaba segura de la inutilidad del futuro, salí a la calle para ya no regresar, no ser visto, y que el océano me tomase por última vez.