sábado, 20 de diciembre de 2014

Presentación del presente

 
     Aquel día fui un durmiente de mi propia vida. Levanté la vista y fui atacado por el cielorraso más limpio de la casa, cuatro paredes y un olor a hogar impropio me rodearon. La ventana no era más que una salida ficticia, sus rejas me hacía entender que era ese el lugar donde debía reposar.
     Sentado en la esquina más oscura de la cama, con las manos apoyadas en el algodón que la cubría, tímidas y desgastadas, eran representantes de las personas que por allí habían pasado, sufrido y disfrutado como en un cuadro eterno de El Bosco.
     Nivelé la vista y encontré mis cosas tal cual las había dejado, pero no representaban familiaridad, eran solo elementos impersonales que sabían de mi por las manchas que el tiempo y la experiencia habían producido.
     Un ajedrez de baldosas desdibujadas, acromáticas, gemelas y disímiles me llevaron a la puerta, abierta y llamativa, una mole de madera indeterminada, con infinitas capas de pintura que la convertían en una burda imitación de un conventillo, de esos que rodearon mi paseos barriales por una ciudad que ahora era lejana, amada y odiada al mismo tiempo, que fue sí en un pasado una cárcel más pequeña que mi actual habitación.
     Ahora era el pasillo mi infortunio, representaba una salida y una entrada, era en fin más cárcel que la bastilla, yo era un político, radical, antiimperialista, sublevado, incomprendido, voraz, estúpido, creído, idealista, repulsivo, amoroso, traidor y penitente, no más que el resto de los hombres y mujeres que cruzaban por la vereda que escodía la puerta de entrada a mi nueva morada.
     ¿Es acaso posible ser tan falso con uno mismo? ¿Puede el miedo ser una forma de vida por el simple hecho de no tener otro sentimiento a experimentar? O peor aun ¿Es capaz el hombre en su imbecilidad crear un mundo de fantasmas en un paraíso de vida?
     Ahora aparecí en el baño, fueron solo 5 paso, 20 minutos y 5 pasos, un pequeño y gran avance, el más útil de la noche. oculto en el espejo estaba mi rostro, no sabía si odiarlo o amarlo. Revisé cada ángulo, poro, pelo, y partícula en él, era yo, si eso era definitivo, pero era algo más, algo que aun no descubría y tal vez llegaría al fin de mi días si saberlo. Tomé uno de esos pequeños adminículos que la gente usa para purificarse día a día inútilmente, sin saber que lo que quita tan fervientemente es parte de su naturaleza; tallé con fuerza, fingí en mi mente un sistema de sanación, que suponía símil al que el resto usaba, pero solo logre perder parte de esas sensibilidad que era mía, y ahora estaba sometiendo al lavabo.
     Me sentía mal, recordé a quienes pagan por magistrales y excelsas clases reloj que venden salvación empaquetada para limpiar lo que el día había producido en ellas, y ahí apareció una frase magistral: La vida es la principal causa del sufrimiento humano.
      Tardé horas en elegir una taza del aparador, y otras más en decidir si era un día de té o café, pero la elección era simple, era un día fuerte, aromático y negro, además tenía ya una taza azabache, ¿Porqué desdibujar la realidad y malgastar mi tiempo?
     Había dos ventanas en aquella cocina, una daba a un maltrecho jardín que estaba en reparación, con vegetación cannabica que en 4 menos, no más, nos traería algo de felicidad y buenas compañias. La otra a un limitado e iluminado patio central, con baldosas ensambladas por la naturaleza, y leves especies de follajes crecidos en sus rendijas, vueltas y roturas. Una pared pintado de mil colores, en forma de arcoíris, cortado por un fondo gris con imágenes de sus antiguos habitantes, niños en este caso. La elección era simple, al menos desde la segunda ventana, para algunos más lúgubre, podía ver también la puerta de entrada, o salida, dependiente el interés de cada uno.
       En escasos minutos la luz mostrará su débil signo, y solo un par de horas me separaban del sol, sentía en la garganta un horrible gusto a podredumbre, que no me dejaba tragas ni escupir, algo similar a bilis pero menos ácida, y más familiar, era el gusto de una mala noche, de un mal dormir, del sonido del silencio en medio de la tristeza.
     Revisé ya mil veces este escrito, y por mucha pena que me da, sigue siendo la fiel representación del momento vivido, y espero de no muchos más por vivir.
     La música inicio mi día, "Messege In A Bottle" le daba sentido a un leve bienestar que parecía estaba por presentarse, pero era tan íntima y mínima esa percepción que con naturalidad podía ser más un deseo que una realidad.
     Encendí un cigarrillo, mentolado, una especie de mentira al vicio, pero que hacía al café más café y a la mañana más mañana.
     Mis manos reflejaban el sentido dolor de mi alma, estaban hinchadas, sus coyuturas maltrechas, como si fuera de un obrero de fábrica, o un campesino en época de cosecha. Lastimadas hasta la carne, y con sus diez extremidades que sentían lamentable el pulso de cada tecla, de cada palabra que manchaba en estas páginas.
     Este año está por terminar, pensé sin vacilar, y un alivio llenó mi mente. Había sido el año de la inestabilidad, de la mentira, del cambio, la locura, la pasión, el dolor, la ansiedad, el conocimiento, las despedida; recóndito en mi alma estaba oculto un volcán de sentimientos que deseaban, sin duda alguna, explotar, y lo hacían en leves espasmos diarios, que intentaba ocultar al mundo, para no demostrar así la esencial locura que me representaba, mágica o estúpida, era mía, mi parte más propia.
     Cada mañana arrancaba similar, sin importar el horario, sentía que no tenía que hacer durante el día, y allí el arranque de mi desesperación, no solo el no tener que hacer, sino las pocas ganas de tenerlo se conjuraban para deprimir mis estados. era claro que mi mente era la culpable de la mayor parte de aquel estado de displacer, y más claro aun que el cambio estaba en mí, como el pópulo lo llama: La procesión va por dentro, entendiendo a esta como el cambio.
     Entedía levemente el objetivo, aunque difuso por no era un punto al que llegar, sino como tenía que sentirme cuando eso se produciese,
     Sería nuevamente ese vacío en el estómago, el que se producía por la soledad, una angustia vieja, una herencia de lo que fui, de aquello que hice y dejé de hacer.
     Mi mente era para ese entonces un papel repleto de anotaciones, borrones y pasajes inentendibles, que debía acomodar para proseguir.
     Nada es más importante que reconciliarse con el pasado, cerrar los capítulos para llegar a una conclusión que triste o feliz es la clave para iniciar una nueva obra, un best seller lleno de encantos y emociones, positivas y negativas, pero cautivantes al fin.
     Ya era la hora de salir, de tomar un poco de mágico aire impío de la mañana, sin el cual no nos reconocemos, no nos sentimos, no nos encontramos.
     Te saludo noche triste, tal vez nos volvamos a ver en un par de horas, días, años ...
   
   

jueves, 11 de diciembre de 2014

Hoy y mañana

Hoy y mañana

     Lentamente abandoné los vicios de la cultura, y me adapté a los espacios de semento, al rigor del día a día, al ordenamiento calendario y horario. Así fue como morí en vida.

martes, 9 de diciembre de 2014

El corrector


     Aquella noche si estaba solo. Aislado del mundo, perdido del sentido de la vida, con un vacío que poco a poco se siente natural.
     La oscuridad y las esquinas del cuarto me agobiaban, sentía la naturaleza acechandome, y el aire irrespirable, tal vez denso, o frío. Era poco posible saber cual era mi realidad, Estaba en esta vida pasando el tiempo, viendo como se escurría por mis manos la realidad que lentamente me rodeaba.
     La calle aun estaba viva, sentía un motor eterno de dos ruedas que parecía un lento ir y venir de la vida nocturna de entresemana, un repartidor, alguien buscando drogas, u solo alguien tan perdido como yo, espero no, por el.
     El sonido de la tv era inútil, no distraía más que el horror de la noche de soledad, soledad con uno mismo, el sentirse incómodo con su propia existencia.
     Aun era lejana la mañana, aunque no se para que la utilizaría, esta siendo muy triste esta nueva etapa, esta siendo muy difícil esta vida.